domingo, 7 de septiembre de 2014

Mekitsi





















Setiembre! Vuelta al cole para muchos niños. Los míos este año se inician uno en el colegio y otro en la guardería así que aparte de sentimental tendría que ser algo más original en cuanto a desayunos y meriendas. Bien, pues esta entrada viene junto a un nuevo reto del grupo "Qué rico mamá!". Nuestra anfitriona este mes es María del blog Sweet&Gifts y su idea ha sido *piezas de bollería casera realizadas con masa de pan. La verdad es que nada más leer la propuesta sabía lo que iba a preparar. Hay muchiiisimas recetas que podía usar pero esta tiene un enorme valor sentimental para mí. Es una cosa tan mía, tan de mi infancia y mis años escolares y por suerte también muy de mi casa ya que mis niños adoran estas tortitas fritas llamadas Mekitsi. 

Bien, ahora viene lo del nombre. Los que me conocéis sabéis ya que no soy muy buena contando historias pero hoy intentare compartir con vosotros esta en particular. Os voy a hablar de un sitio mágico que es parte de la inspiración de mi receta. Como algunos ya sabréis nací en Bulgaria y pase toda mi infancia allí. Pude disfrutar al máximo de las hábiles manos de mi madre y abuela que a menudo se ponían entre harinas y nos preparaban bollería o pan en casa. Si hay una cosa tiiiipica típica de mi tierra que equivalga a los churros españoles son las Mekitsi. Es un bollito tierno, esponjoso sin un sabor dulce o salado definido que encuentras en numerosas paradas pero sobre todo - que prácticamente cada madre o abuela sabe y preparar en casa para los pequeños y grandes. Yo recuerdo a la perfección como me ponía al lado de mi abuela esperando que sacara del fuego alguna sin temor a quemarme. Era algo mágico, algo tan familiar y por suerte estoy conservando en mi casa esta costumbre con mis niños. Cuando aún mi hijo mayor tenía la alergia al huevo era de lo poco que le preparaba ya que era una masa básica de pan. A día de hoy como en la receta que os traigo uso más ingredientes para mejorar aun el sabor de las tortitas. Recuerdo perfectamente un viaje reciente que hice con amigos por mi tierra en el que aprovechamos para visitar uno de los tesoros culturales de Bulgaria - El Monasterio de Rila, declarado Patrimonio de la Humanidad por Unesco.













Es un lugar mágico, escondido en la montaña entre pinos y que refugia una pequeña parada en la que se pueden degustar a parte del pan casero unas calentitas Mekitsi. El algo tan típico que es imposible irte de allí sin probarlas. Es como una pequeña presentación a los productos típicos del país ya que hay una inmensa cultura de pan y productos a base de harina. A continuación os enseño mi receta particular, la que espero que mis hijos "hereden" algún día tal y como me ha pasado a mí con mi abuela y mi madre. También os daré cantidades aproximadas de harina ya que es una masa que siempre, siempre hago a mano.

Ingredientes:
  • una pastilla de levadura prensada (25gr)
  • un yogur natural (125ml) a temperatura ambiente
  • Una cucharita rasa de bicarbonato sódico
  • 300ml de agua tibia
  • una cucharada de sal
  • unas pizcas de azúcar
  • dos tres cucharadas de aceite
  • dos huevos a temperatura ambiente
  • aproximadamente 800gr de harina de fuerza o lo que es mejor - la necesaria para conseguir una masa bien blandita y lisa
  • abundante aceite suave para freír
  • azúcar glas para espolvorear - opcional pero muy típico ;) 
Empezamos disolviendo la levadura con el azúcar y el agua tibia. Volcamos el yogur en un recipiente mas grande que su envase y le añadimos el bicarbonato. Removemos bien y dejamos que actúe por unos minutos hasta que se formen numerosas burbujas y el bicarbonato este completamente disuelto. Juntamos ambos líquidos y añadimos los dos huevos y el aceite. Removemos bien y empezamos añadiendo la harina en la que hemos incorporado la sal a pequeñas porciones amasando primeramente con una cuchara de madera. Cuando ya se nos empieza hacer difícil trabajar con la cuchara volcamos la masa en la encimera enharinada y seguimos amasando con las manos. Es muy importante que la masa quede blanda y suave. Cuando tengamos ya la bola lisa la dejamos reposar en un bol grande en el que hemos depositado un buen chorro de aceite( este mismo aceite utilizaremos mas adelante para darle forma a las tortitas). Tapamos con papel film y esperamos que doble su volumen. La verdad es que con estas cantidades salen bastantes tortitas. De todas maneras es una masa que se conserva a la perfección en la nevera dos o tres días y que nos sirve para hacer diversos bollos salados o incluso pizza (el resultado es fantástico). Una vez tengamos la masa levada le quitamos todo el aire con cuidado y dejamos reposar nuevamente en la encimera para que sea más manejable. Si os resulta más fácil incluso podéis hacer pequeñas porciones de masa engrasadas que dejaremos unos 10-15min dependiendo de la temperatura ambiental. Precalentamos el aceite (es importante que haya bastante cantidad para que los bollitos floten) sin alcanzar la temperatura máxima. Con las manos engrasadas vamos estirando la bolita de masa dejando los laterales algo más gruesos que el centro que debe de quedar como papel fino (intentando no romper la tortita) y freímos por ambos lados hasta conseguir el color dorado. La primera la suelo desechar, me pasa lo mismo con los crepes. Es otra de estas cosas que adoptas de tu familia. Como decía mi abuela la primera estabiliza el calor del aceite...en fin. Las suelo sacar sobre papel de cocina y les espolvoreo azúcar glas. Como veis llevan una importante cantidad de sal pero como ya dije antes no tienen un sabor ni dulce ni salado. La sal solo nos ayuda a no tener un producto final soso. Están muy tiernas y ricas pero a las pocas horas pierden bastante así que no es recomendable consumirlas nada más echas. Yo suelo hacerlas a menudo para merendar en ocasiones especiales y la verdad es que pocas llegan a la siguiente comida. Espero que os haya gustado mi propuesta y os recomiendo que visitéis las de mis compañeras en "qué rico mamá!"

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